Es en días como hoy, en que mi mundo se desordena y que pierdo el control de lo que pienso.
Es en días como hoy, en que me cuestiono todo lo que soy y lo que doy.
Es en días como hoy, en que me propongo huir de tus brazos que no pretenden sostenerme.
Hoy no estás a mi lado y es así como siempre debió ser.
Las voces ajenas resuenan una y otra vez, transforman el silencio en tortura; tu silencio, tu indiferencia.
Momento de cuestionarme: ¿Cuánto estoy dispuesta a entregar? ¿Cuánto estoy dispuesta a esperar?.
Conozco el destino, pero desvío el camino antes de llegar a él ¡suficiente!
Es tiempo de escapar antes de permitirme sentir más.
No puedo.
No debo.
No quieres.
No es correcto.
No quieres quererme y, te entiendo, si fuese tú, tampoco lo querría.
martes, 17 de julio de 2018
lunes, 16 de julio de 2018
aDiós
Las horas pasan cada vez más lento,
los días parecen eternos.
La espera se transforma en angustia,
la angustia en tristeza,
la tristeza en rabia.
Tu ausencia me quema el pecho,
al igual que el constante recordar.
El retorno al vacío,
la cama fría
y la lejanía de tus brazos
son parte del futuro cercano e inevitable.
Distancia como única solución.
¿Es éste el final definitivo?
https://www.youtube.com/watch?v=DnGdoEa1tPg
los días parecen eternos.
La espera se transforma en angustia,
la angustia en tristeza,
la tristeza en rabia.
Tu ausencia me quema el pecho,
al igual que el constante recordar.
El retorno al vacío,
la cama fría
y la lejanía de tus brazos
son parte del futuro cercano e inevitable.
Distancia como única solución.
¿Es éste el final definitivo?
https://www.youtube.com/watch?v=DnGdoEa1tPg
viernes, 13 de julio de 2018
¿Qué hacer cuando crees amar?
¿Será más fácil huir que luchar?
Sentir, pensar, intentar no caer.
Estoy frente a un nuevo universo, más profundo, más complejo, más completo, más cálido; que me tienta a seguir internándome en lo que espera a ser descubierto.
Un agujero negro.
Tanto dolor.
Tanta rabia.
Tanto -no- amor.
Las noches de música triste, cerveza y la eterna conversación.
Tu rostro angustiado y cansado, las lágrimas que jamás pensé podría secar, reflejo del ser indefenso y pequeño que habita en ti. ¿Es posible que pueda amar?
Una odisea me resulta el quererte.
¿Será más fácil huir que luchar?
Sentir, pensar, intentar no caer.
Estoy frente a un nuevo universo, más profundo, más complejo, más completo, más cálido; que me tienta a seguir internándome en lo que espera a ser descubierto.
Un agujero negro.
Tanto dolor.
Tanta rabia.
Tanto -no- amor.
Las noches de música triste, cerveza y la eterna conversación.
Tu rostro angustiado y cansado, las lágrimas que jamás pensé podría secar, reflejo del ser indefenso y pequeño que habita en ti. ¿Es posible que pueda amar?
Una odisea me resulta el quererte.
domingo, 15 de abril de 2018
10 de diciembre de 2017
Con una actuación casi perfecta has logrado
ocultar tu más íntima forma.
El ceño fruncido y el mal genio como
máscara para ocultar la sensibilidad y entrega de un ser que, quizás, desea
sentir un poco más.
Siento pena.
Pena por ti, por la miseria que conlleva la
sumisión a voluntad en esa soledad innecesaria y vacía; esa misma que te otorga
el toque melancólico que florecía cada vez que te posabas en la ventana, tabaco
en mano, a leer o solo a observar cada pequeña casita encallada en el cerro, la
de tu mirada perdida al detenerte a mirar las luces de la noche porteña, la de
aquella embriagada reflexión sobre el hermoso peligro del mar.
Pena por mí, por atesorar cada uno de esos
momentos y más, por querer sanar tus heridas, por anhelar esa sonrisa idiota
después de la unión carnal, por aún alimentar este tonto sentimiento sin pies
ni cabeza que me lleva directo a la autodestrucción.
Te quiero, sí, ya no lo niego, pero no
puedo contra la muralla enorme que levantaste frente a las mil y un caricias
que tengo para ti.
Hoy me entrego nuevamente al frío
constante. Se acabó el calor, las risas, las miradas cómplices, los silencios
agradables, la seguridad de tus brazos, los viajes con tu mano entre mis
piernas.
No habrá un adiós, ni una última noche de
dormir sumida en tu pecho.
(releyendo mis chingas y sintiéndome la Idea Vilariño)
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