domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Suficiente?

Me apago.
Me rindo.
Me extingo.
 
El ritmo de la triste canción se apacigua y al mismo tiempo siento mis latidos disminuir en perfecta sincronía.

Me duermo.
Te sueño, aun despierta.

Anhelo tu presencia, sentir tu calor. Sin ti, el frío se ha vuelto permanente.

Abrázame.

Abrásame con el fuego que escondes tras la helada barrera que pusiste en frente de tu corazón.

Cierro mis ojos.
Te veo.
Recuerdo.
       
Siento el dolor atravesándome.

Aquellos dichosos momentos se apagan, se difuminan, los siento irreal, como si jamás hubieran ocurrido. Creo que te olvido, mas no es así... Siempre encuentras la manera de hacerte presente.

Deseo escapar.
Permíteme escapar.

El cansancio ahora es visible.

Mis ojos lo reflejan con el peso evidente en mis párpados, acompañado de estas constantes ganas de dormir.

Dormir.                                
Dormir profundo.
     
Algún día... ¡Al fin! No despertar.

Sentir tu olvido.
Ser un fantasma.
Asesinar los momentos para ya no consumirme en esta angustia desesperante.

Desaparecer.
Dejar de sentir.
Liberar.

Y quizás, de casualidad... Yendo a la luz, sonreír.

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