miércoles, 25 de noviembre de 2015

El exceso de sentimientos y pensamientos me ha vuelto a pasar la cuenta.

Momento de cuestionarse: ¿Realmente vale la pena todo esto?. Las noches sin dormir, las bolsas bajo los ojos, el cansancio permanente y las ganas de nada ya son parte de mi diario vivir.

¿Hasta qué punto me permitiré llegar?.

No quiero volver a colapsar. Es tiempo de poner punto final a las situaciones tóxicas que me tienen así.


Quiero descansar y quiero alguien a mi lado, ya que a pesar de estar rodeada de muchas personas me siento profundamente sola... Deseo sentir amor recíproco.

domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Suficiente?

Me apago.
Me rindo.
Me extingo.
 
El ritmo de la triste canción se apacigua y al mismo tiempo siento mis latidos disminuir en perfecta sincronía.

Me duermo.
Te sueño, aun despierta.

Anhelo tu presencia, sentir tu calor. Sin ti, el frío se ha vuelto permanente.

Abrázame.

Abrásame con el fuego que escondes tras la helada barrera que pusiste en frente de tu corazón.

Cierro mis ojos.
Te veo.
Recuerdo.
       
Siento el dolor atravesándome.

Aquellos dichosos momentos se apagan, se difuminan, los siento irreal, como si jamás hubieran ocurrido. Creo que te olvido, mas no es así... Siempre encuentras la manera de hacerte presente.

Deseo escapar.
Permíteme escapar.

El cansancio ahora es visible.

Mis ojos lo reflejan con el peso evidente en mis párpados, acompañado de estas constantes ganas de dormir.

Dormir.                                
Dormir profundo.
     
Algún día... ¡Al fin! No despertar.

Sentir tu olvido.
Ser un fantasma.
Asesinar los momentos para ya no consumirme en esta angustia desesperante.

Desaparecer.
Dejar de sentir.
Liberar.

Y quizás, de casualidad... Yendo a la luz, sonreír.