domingo, 21 de junio de 2015

Caer


No cambiarás...


No conoces el amor y me convencí que no seré yo quien te haga conocerlo. Sabes mentir, fingir, actuar, lo haces bien... Tanto que ya no sé cuando estás mintiendo.


Tengo permanentes ganas de alejarme de ti, pero ¡me falta valor! Soy cobarde e insistente, sé que no valgo lo suficiente para ser de tu agrado.


Sin saber has jugado con mi autoestima al punto en que el odio propio está de vuelta y estoy encerrada en este cuarto oscuro y frío que me mantiene en un estado de tristeza latente, puedo sonreír... sí... pero es sólo la representación de una sensación momentánea, nada permanente ya que luego recuerdo aquel último encuentro y la angustia vuelve a perturbar mi tranquilidad. Me desestabilizas. Eres mi peste, mi enfermedad, mi obsesión... Debería detestarte...


Al menos sé que es de tu agrado jugar al amor, lanzar ese "te quiero" vacío que me hace suspirar y soñar, pero que a la vez me quiebra; esas dos palabras que sólo utilizas para calmar tu libido. Creo que una especie de sensación de propiedad te provoca a seguir en esta enfermiza historia que parece sin final. Si lo hay, sé que no será feliz...


Guarda tus mentiras para otra. Ya no te creo más, aunque siga aquí... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario