Explícame.
Explícame cómo quito de mi mente el recuerdo de tus manos sobre mi piel.
Cómo olvidó el contraste de mi cuerpo frío con tu calor constante.
Cómo arranco de mi pecho este amor jamás correspondido.
Miénteme.
Miénteme y di que aún quieres mis besos, que aún quieres dormir aferrado a mis caderas.
Di que es amor lo que sientes, que deseas tenerme a tu lado y que los días que estamos lejos también te parecen eternos.
Quiéreme.
O déjame ir.
Corazón con murOs ➳
martes, 3 de diciembre de 2019
sábado, 6 de julio de 2019
Las palabras se agolpan y se atoran una tras otra en un pobre intento de ser poesía
Se agarran entre sí, se empujan, se ahogan deseando brotar hermosas de mi mano
No saben que ya no son suficientes para liberar esta opresión
A pesar de la angustia
y del momento de soledad
no hay forma bella de hacerlas encajar
No logran describir cómo se siente este vacío en el pecho
este frío permanente
estas ganas de llorar mares y ríos y lagos hasta agotar todas las lágrimas que en mí pudiesen habitar
¿Cómo logro evitar el desastre total?
Se agarran entre sí, se empujan, se ahogan deseando brotar hermosas de mi mano
No saben que ya no son suficientes para liberar esta opresión
A pesar de la angustia
y del momento de soledad
no hay forma bella de hacerlas encajar
No logran describir cómo se siente este vacío en el pecho
este frío permanente
estas ganas de llorar mares y ríos y lagos hasta agotar todas las lágrimas que en mí pudiesen habitar
¿Cómo logro evitar el desastre total?
jueves, 24 de enero de 2019
Estoy aprendiendo a disfrutar de tu no compañía.
Estoy abandonando la costumbre de sentirme segura en tu
pecho, la de buscar refugio en ti por los temores nocturnos, la de validar mi
belleza por tus palabras.
Estoy aprendiendo a dormir desnuda cuando no estás, a mirar
y tocar mi cuerpo como lo hacías tú.
Estoy abandonando lo que sentí, lo que siento aún y lo que
pueda sentir.
Estoy aprendiendo a ser yo de nuevo.
Estoy abandonando el desprecio por mi reflejo.
Estoy aprendiendo a disfrutar de mi compañía.
martes, 17 de julio de 2018
el comienzo del fin (aproximadamente un mes atrás)
Es en días como hoy, en que mi mundo se desordena y que pierdo el control de lo que pienso.
Es en días como hoy, en que me cuestiono todo lo que soy y lo que doy.
Es en días como hoy, en que me propongo huir de tus brazos que no pretenden sostenerme.
Hoy no estás a mi lado y es así como siempre debió ser.
Las voces ajenas resuenan una y otra vez, transforman el silencio en tortura; tu silencio, tu indiferencia.
Momento de cuestionarme: ¿Cuánto estoy dispuesta a entregar? ¿Cuánto estoy dispuesta a esperar?.
Conozco el destino, pero desvío el camino antes de llegar a él ¡suficiente!
Es tiempo de escapar antes de permitirme sentir más.
No puedo.
No debo.
No quieres.
No es correcto.
No quieres quererme y, te entiendo, si fuese tú, tampoco lo querría.
Es en días como hoy, en que me cuestiono todo lo que soy y lo que doy.
Es en días como hoy, en que me propongo huir de tus brazos que no pretenden sostenerme.
Hoy no estás a mi lado y es así como siempre debió ser.
Las voces ajenas resuenan una y otra vez, transforman el silencio en tortura; tu silencio, tu indiferencia.
Momento de cuestionarme: ¿Cuánto estoy dispuesta a entregar? ¿Cuánto estoy dispuesta a esperar?.
Conozco el destino, pero desvío el camino antes de llegar a él ¡suficiente!
Es tiempo de escapar antes de permitirme sentir más.
No puedo.
No debo.
No quieres.
No es correcto.
No quieres quererme y, te entiendo, si fuese tú, tampoco lo querría.
lunes, 16 de julio de 2018
aDiós
Las horas pasan cada vez más lento,
los días parecen eternos.
La espera se transforma en angustia,
la angustia en tristeza,
la tristeza en rabia.
Tu ausencia me quema el pecho,
al igual que el constante recordar.
El retorno al vacío,
la cama fría
y la lejanía de tus brazos
son parte del futuro cercano e inevitable.
Distancia como única solución.
¿Es éste el final definitivo?
https://www.youtube.com/watch?v=DnGdoEa1tPg
los días parecen eternos.
La espera se transforma en angustia,
la angustia en tristeza,
la tristeza en rabia.
Tu ausencia me quema el pecho,
al igual que el constante recordar.
El retorno al vacío,
la cama fría
y la lejanía de tus brazos
son parte del futuro cercano e inevitable.
Distancia como única solución.
¿Es éste el final definitivo?
https://www.youtube.com/watch?v=DnGdoEa1tPg
viernes, 13 de julio de 2018
¿Qué hacer cuando crees amar?
¿Será más fácil huir que luchar?
Sentir, pensar, intentar no caer.
Estoy frente a un nuevo universo, más profundo, más complejo, más completo, más cálido; que me tienta a seguir internándome en lo que espera a ser descubierto.
Un agujero negro.
Tanto dolor.
Tanta rabia.
Tanto -no- amor.
Las noches de música triste, cerveza y la eterna conversación.
Tu rostro angustiado y cansado, las lágrimas que jamás pensé podría secar, reflejo del ser indefenso y pequeño que habita en ti. ¿Es posible que pueda amar?
Una odisea me resulta el quererte.
¿Será más fácil huir que luchar?
Sentir, pensar, intentar no caer.
Estoy frente a un nuevo universo, más profundo, más complejo, más completo, más cálido; que me tienta a seguir internándome en lo que espera a ser descubierto.
Un agujero negro.
Tanto dolor.
Tanta rabia.
Tanto -no- amor.
Las noches de música triste, cerveza y la eterna conversación.
Tu rostro angustiado y cansado, las lágrimas que jamás pensé podría secar, reflejo del ser indefenso y pequeño que habita en ti. ¿Es posible que pueda amar?
Una odisea me resulta el quererte.
domingo, 15 de abril de 2018
10 de diciembre de 2017
Con una actuación casi perfecta has logrado
ocultar tu más íntima forma.
El ceño fruncido y el mal genio como
máscara para ocultar la sensibilidad y entrega de un ser que, quizás, desea
sentir un poco más.
Siento pena.
Pena por ti, por la miseria que conlleva la
sumisión a voluntad en esa soledad innecesaria y vacía; esa misma que te otorga
el toque melancólico que florecía cada vez que te posabas en la ventana, tabaco
en mano, a leer o solo a observar cada pequeña casita encallada en el cerro, la
de tu mirada perdida al detenerte a mirar las luces de la noche porteña, la de
aquella embriagada reflexión sobre el hermoso peligro del mar.
Pena por mí, por atesorar cada uno de esos
momentos y más, por querer sanar tus heridas, por anhelar esa sonrisa idiota
después de la unión carnal, por aún alimentar este tonto sentimiento sin pies
ni cabeza que me lleva directo a la autodestrucción.
Te quiero, sí, ya no lo niego, pero no
puedo contra la muralla enorme que levantaste frente a las mil y un caricias
que tengo para ti.
Hoy me entrego nuevamente al frío
constante. Se acabó el calor, las risas, las miradas cómplices, los silencios
agradables, la seguridad de tus brazos, los viajes con tu mano entre mis
piernas.
No habrá un adiós, ni una última noche de
dormir sumida en tu pecho.
(releyendo mis chingas y sintiéndome la Idea Vilariño)
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